Digitalización y sostenibilidad por T-Systems

Digitalización y sostenibilidad por T-Systems

Artículo escrito por David Oliva Lou, Director Digital Business Applications de T-Systems Iberia 

  • Sin Sostenibilidad no hay Digitalización, ¿o es al revés?

En el 2022 hay dos trending topics que no pasan desapercibidos, por un lado, el motor de la vuelta al crecimiento económico debe ser la digitalización y, por el otro, como sociedad queremos un presente más sostenible, ¿pero son compatibles?

La digitalización tiene indudables efectos positivos sobre la sostenibilidad, pero también negativos, algunos muy evidentes como la brecha digital, que con frecuencia genera noticias como, por ejemplo, los problemas que genera el cierre de atención presencial en los bancos para la población de más edad. ¿Pero es el único? Esta necesidad de la sociedad respecto a la sostenibilidad incluso abre nuevos debates ¿Debemos de elegir entre crecimiento económico o sostenibilidad? es obvio que existe una relación entre economía, sostenibilidad y digitalización, pero ¿somos capaces de entender la relación entre digitalización, crecimiento y sostenibilidad?

Sorprendentemente, donde solemos tener menos conciencia de estos impactos es en el campo de la defensa del medioambiente y específicamente en la reducción de emisiones. Lo cierto es que la más que necesaria discusión sobre los beneficios versus el impacto de la digitalización en el medioambiente es muy reciente y los mejores estudios vienen de instituciones alemanas como Bitkom y el Öko-Institut donde existe una mayor atención a este tema.

«El 46% de las medidas necesarias para cumplir con los ahorros en emisiones comprometidos para 2030 estarán vinculadas al impulso de la transformación digital y la aplicación de tecnologías.»

La digitalización parece que esté creando una especie de círculo virtuoso en el que a más digitalizamos, más crecemos y más sostenibles somos. Sin embargo, aparecen evidencias que no se trata de una relación tan directa. Es muy fácil caer en la trampa de lo que podríamos llamar el digital greenwashing, es decir, creer que digitalizando sin más contribuimos a la sostenibilidad. La realidad es que la implementación de tecnología también tiene un coste en términos de sostenibilidad muy alto que debemos analizar, medir y tener en cuenta para evitar caer en esta trampa ya que es probable que, mediante la digitalización, mejoremos indicadores medioambientales, pero en paralelo los estemos empeorando hasta tener un impacto cero o incluso negativo, y esto se da especialmente en términos de uso de energía y emisiones.

Mientras, según Bitkom (la asociación alemana de empresas tecnológicas), el 46% de las medidas necesarias para cumplir con los ahorros en emisiones comprometidos para 2030 estarán vinculadas al impulso de la transformación digital y la aplicación de tecnologías. Ya hoy la digitalización genera cada año las mismas emisiones que la industria de la aviación; teniendo en cuenta cual es la capacidad de crecimiento de ambas actividades industriales deberíamos empezar a entender más estos efectos.

Como ejemplos para ilustrar estos impactos: cada vez que entrenamos un algoritmo complejo de inteligencia artificial consumimos la misma energía que cinco coches durante toda su vida útil por la alta capacidad de procesamiento de datos que requiere; la llegada del 5G, que va a aumentar las capacidades, eficiencias y velocidades de las comunicaciones, también va a aumentar el consumo energético entre un 140% y 170% respecto al 4G y, finalmente, un ejemplo de mucha actualidad relativo al caso de uso más conocido del blockchain, la criptomoneda bitcoin, la cual requiere para su funcionamiento la misma cantidad de energía que un país como Argentina.

«Si la transición ecológica no va de la mano de la transición digital, es muy probable que no mejoremos en cuanto a sostenibilidad.»

Estas ingentes cantidades de energía necesaria para la digitalización obviamente generan emisiones. Por lo que, si la transición ecológica no va de la mano de la transición digital, es muy probable que no mejoremos en cuanto a sostenibilidad.

¿Qué debemos hacer las empresas tecnológicas para evitar el digital greenwashing? Tenemos una responsabilidad muy alta en concienciar y hacer pedagogía del impacto de la digitalización en las emisiones. Y sobre todo dejar clara una cosa, para conseguir que la digitalización sea realmente sostenible es necesario que la ingente cantidad de energía necesaria para su despliegue sea menor, más eficiente, y sobre todo que sea verde, de origen renovable, y por tanto de bajas emisiones. Reduciendo no solo nuestras emisiones, sino también las de los proyectos que diseñamos.

La industria Digital ya ha empezado a trabajar en este aspecto introduciendo medidas para utilizar más energías renovables y reducir sus emisiones de carbono. Muchas empresas del sector, entre ellas T-Systems, se han adherido al Pacto Verde Europeo, y se han comprometido a cumplir con los Acuerdos de París.

No cabe duda alguna de que como sociedad debemos fomentar nuestro desarrollo industrial mediante la digitalización, pero también incentivar las medidas digitales para acelerar la transición digital. Bienvenidos sean los fondos europeos Next Generation si sirven para ello.

Después de dos años de crisis sanitaria, hemos tomado más consciencia de que la digitalización y la sostenibilidad van de la mano. La transición digital y la ecológica tienen que ser lo mismo, no podremos ser digitales sin ser verdes y no podremos ser verdes sin ser digitales.

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