Holaluz, una empresa altamente tecnológica

Holaluz, una empresa altamente tecnológica

Entrevista en exclusiva para la Festibity

Carlota Pi, ingeniera industrial por la UPC, es un espíritu emprendedor. Cofundadora y presidenta ejecutiva de Holaluz. Un David contra los Goliat del sector. Una empresa pionera en temas TIC con un equipo de ingeniería, Big Data y project management de prácticamente 70 personas.

Carlota Pi fue elegida por Forbes como una de las 100 personas más creativas del mundo. Inspira y transmite confianza. Es perseverante y madre de tres niñas.

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Holaluz nació hace 10 años en una pequeña oficina y actualmente tiene 290.000 clientes, 4.000 instalaciones fotovoltaicas y cotiza en la bolsa. ¿Cuál ha sido el secreto del éxito?

Fundamos la compañía con el objetivo de conseguir un planeta 100% renovable. Oriol Vila, Ferran Nogué y yo nos conocimos estudiando el máster de Administración de Empresas en el IESE Business School. Allí aprendimos del profesor José Antonio Segarra que una compañía que está bien gestionada y que es capaz de encontrar su camino hacia la rentabilidad, debe convertirse en una herramienta para hacer del mundo un lugar mejor. Inspirados por esta creencia, decidimos crear una compañía que tuviera un propósito trascendente que fuera dejar un mundo mejor a las generaciones futuras. Nosotros perseguimos este propósito conectando personas con la energía verde y eso es lo que nos ha llevado a tener más de 290.000 clientes en todos los códigos postales de España y más de 4.000 instalaciones fotovoltaicas.

Los clientes que deciden hacernos confianza saben que, además de disponer de energía 100% renovable y de tener un ahorro de aproximadamente el 12% por factura, con su dinero estamos construyendo un mundo mejor. Saben que estamos trabajando de manera genuina para transformar el modelo de generación de energía que hay en España y convertirnos en un referente mundial. El secreto es que nuestra propuesta de valor tiene tres ejes: energía verde, ahorro y poner las personas en el centro.

Estamos muy contentos de lo que hemos conseguido hasta ahora. Sin embargo, también somos muy conscientes de que todavía nos falta muchísimo para conseguir nuestro propósito y, por tanto, nuestra obligación y nuestra dedicación es trabajar cada día para hacer crecer Holaluz y convertirla en una herramienta más grande y más potente , que nos permita transformar el mundo de una manera más rápida y profunda.

¿Debido a la pandemia somos más conscientes de las consecuencias de nuestras acciones en nuestro entorno? ¿El Covid-19 tendrá alguna incidencia en un cambio hacia un modelo más sostenible?

¡Por supuesto! El Covid-19 está teniendo un grado de incidencia muy grande en la sostenibilidad. Las personas hemos tomado mucha conciencia de que nuestros actos individuales tienen un impacto directo en la salud, en el bienestar y en la economía del resto de la humanidad.

Las personas cada vez vivimos más alineadas con nuestros valores. En consecuencia, compañías y marcas que estamos trabajando con un propósito trascendente, estamos teniendo muchísima más tracción de la que teníamos antes. Estamos viendo y veremos muchos avances en el mundo de la moda sostenible, la alimentación sostenible y el transporte sostenible. Y obviamente como gran eje vertebrador, la energía renovable.

«Tenemos un equipo de ingeniería, Big Data y project management de prácticamente 70 personas.»

¿Habéis apostado claramente por la tecnología y la desarrolláis internamente. ¿Por qué? ¿Qué ventajas os aporta?

Somos una empresa altamente tecnológica capaz de extraer oro de los datos de consumo de energía de nuestros clientes. Gracias al tratamiento de estos datos podemos ofrecer un ahorro importante sin renunciar a la calidad de vida. No pedimos a la gente que pase frío, calor o que ponga la lavadora a las tres de la madrugada, sino que gracias al conocimiento que nos aporta el Big Data, adaptamos la potencia en cada momento y creamos productos que posibilitan una cuota fija mensual adaptada a las necesidades reales. Estas acciones permiten ahorrar en euros pero también en costes ambientales por el planeta.

 Además, uno de los pilares de nuestra compañía es poner al cliente en el centro y por ello desarrollamos toda una serie de herramientas que nos permiten comunicarnos con ellos y darles información de valor de manera totalmente user friendly. No encontramos, ni hace 10 años ni ahora, ningún producto tecnológico en el mercado que nos permitiera dar el servicio que queríamos, y por eso siempre hemos realizado los desarrollos internamente. Tenemos un equipo de ingeniería, Big Data y project management de prácticamente 70 personas.

¿Qué importancia tiene para Holaluz el modelo de gestión de las personas? ¿En qué se basa?

Somos del convencimiento de que las compañías por sí solas no son nada sino que somos las personas que formamos parte aquello que les da sentido. Nosotros somos lo que somos gracias a que hay 200 personas que dedican su energía a conectar personas con la energía verde y, por tanto, hemos generado un ecosistema donde las personas puedan desarrollar su máximo potencial. Hemos dado 100% de flexibilidad de horario, hemos facilitado el teletrabajo (ahora todo el mundo lo hace pero nosotros hace 10 años que lo hacemos), tenemos una nursery que ya ha ayudado a crecer a unas 24 criaturas, etc.

En línea con la gestión de las personas, tenemos un foco especial en conseguir la paridad de género en nuestra empresa. Nuestro objetivo es que al menos un 50% de todos los equipos sean mujeres y que este porcentaje también se respete en las posiciones de dirección. En las áreas donde es más difícil conseguir la presencia de mujeres, como sería el caso de la de ingeniería, imponemos cuotas. En esta área, por ejemplo, al principio no teníamos ninguna y gracias a las cuotas ahora mismo las mujeres ya son el 30% y seguimos trabajando para llegar al 50%, que es el porcentaje que tenemos en todas las áreas y niveles de la compañía.

«La elección de carreras STEAM entre niñas y jóvenes no es un tema de interés. El interés no tiene razón de género

¿Qué acciones se deberían llevar a cabo para que más niñas y jóvenes se interesen por carreras STEAM?

Yo pienso que no es un tema de interés. El interés no tiene razón de género. Es una cuestión de ecosistema y de acogida. Hay acciones que han funcionado en otras verticales con grandes resultados y que se podrían copiar. Por ejemplo, en las principales escuelas de negocios del mundo (Harvard, MIT, Columbia …) tienen cuotas para mujeres. Es decir, hay un mínimo de un 30%, 35% o 40% de mujeres y becas para ellas. Las cuotas también se han aplicado en los consejos de administración de empresas en países como Dinamarca, Suecia o Finlandia. Ahora mismo, después de años de cuotas, ya no las necesitan porque después de haber introducido durante un tiempo este sesgo positivo, la presencia de mujeres se ha convertido en normal. Por lo tanto, creo que sería muy positivo introducir un sesgo positivo en las facultades y escuelas de ingeniería.

También hay un tema de acogida. Por ejemplo, cuando yo llegué a la Escuela de Ingeniería Industrial de Barcelona, esta se llamaba Escuela de Ingenieros (después le cambiamos el nombre y se pasó a decir Escuela de Ingeniería) y sólo había aseos para chicas en las plantas pares. En términos de números era muy razonable porque éramos pocas chicas, pero claro, tú tienes 18 años y te encuentras en un entorno en el que te da la sensación de que nadie te espera. Es muy importante generar un ecosistema en el que las chicas se sientan acogidas y donde quieran pasar los siguientes años.

Has estudiado una ingeniería en la UPC. ¿Qué te ha aportado de cara a tu trayectoria? ¿Imaginabas ser emprendedora?

Yo decidí estudiar Ingeniería Industrial porque me gustaban mucho las matemáticas y la física, pero no tenía claro que quería hacer después. Sin embargo, a los 18 años hay muy poca gente que tenga la fortuna de saber su vocación. Yo a Ingeniería Industrial sufrí mucho por un tema de ecosistema y de encaje, y pienso que muchas chicas también han pasado por ello. Después, en el IESE descubrí que a parte de la ingeniería también me interesaban otras cosas como es la dirección de personas o el marketing y a partir de ahí, con Oriol Vila y Ferran Nogué, creamos Holaluz.2

«Una empresa debe convertirse en una herramienta para hacer del mundo un lugar mejor sin necesidad de ser una ONG.»

Sois fundadores del movimiento Capitalismo Consciente. ¿En qué se basa?

Se basa en entender que una empresa debe convertirse en una herramienta para hacer del mundo un lugar mejor sin necesidad de ser una ONG. El dinero no es el propósito último de una organización, sino un medio para conseguir un propósito superior que en nuestro caso es la transformación hacia un modelo energético más sostenible. Una empresa también debe integrar y generar valor para todos sus stakeholders como son los clientes, los accionistas, los trabajadores / as, los proveedores … El capitalismo consciente utiliza este modelo económico para distribuir y generar valor para todos sus stakeholders gracias a la ejecución salvaje de unos valores.

El futuro pasa por el autoconsumo y el vehículo eléctrico. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

¡Sin lugar a dudas! En junio lanzamos la Revolución de los Tejados, un proyecto que promueve el autoconsumo. Pero incluso vamos un paso más allá, estamos transformando cada m² de tejado que hay en España, que no olvidemos que es el país del sol con entre 2.500 y 3.000 horas de sol al año, en espacios de generación de energía verde. Estamos liberando un potencial de generación de electricidad renovable que ya existe y que sólo necesita una capa de silicio entre la energía lumínica y el consumo de electricidad. Si transformásemos cada m² de los 10 millones de tejados que hay en España, pasaríamos del actual 39% de energía total suministrada procedente de fuentes renovables, a un 81%.

¿Qué consejos te gustaría dar a los emprendedores y emprendedoras?

Esta pregunta es muy difícil porque cada situación y cada contexto tienen sus particularidades y sus matices. Pero a nosotros lo que nos ha funcionado muy bien es apostar por un propósito trascendente que genuinamente busque mejorar el mundo. También ha sido esencial tener una cultura corporativa, un ecosistema, donde las personas se puedan desarrollar hasta la mejor versión de sí mismos.