Entrevista en exclusiva para la Festibity
Ignasi Terraza es uno de los músicos de jazz más consagrados e internacionales de nuestro país. Licenciado en Ingeniería Informática en la FIB (Facultad de Informática de Barcelona), cambió las teclas del ordenador por las del piano.
Comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio de Barcelona poco después de perder la vista a la edad de 9 años. Sus primeras actuaciones las alternó con los estudios de informática en la UPC, convirtiéndose en la primera persona sin visión en obtener esta licenciatura en España. Aunque ejerció la profesión durante un tiempo, pronto la música ganó la partida a la tecnología.
Fundador de la Barcelona Jazz Orquesta y del Ignasi Terraza Jazz Trio, ha publicado una treintena de discos con diversas formaciones y ha ganado más de 15 premios. Tiene su propia discográfica, Swit Records, es profesor en la ESMUC, comparte escenarios con Andrea Motis y recientemente ha publicado con el cantante Randy Greer un disco de villancicos.
—–
Empezaste a tocar el piano después de perder la vista. ¿Cómo empezó todo? ¿El hecho de perder la vista te llevó a tocar el piano?
A los 9-10 años perdí la vista y empecé a tocar el piano a los 11 años. Sin embargo, una cosa no llevó a la otra, no son hechos relacionados. Mi abuela tenía un piano y empecé a experimentar, a pasar ratos. Así descubrí el piano.
Sin embargo, decidiste estudiar Ingeniería Informática. ¿Por qué? ¿Qué te motivó?
Me gustaban mucho los coches y siempre había pensado en dedicarme al mundo del motor. Mis libretas estaban llenas de dibujos de coches y Pininfarina, un diseñador de automóviles de la época, era mi ídolo. Además, tenía un tío ingeniero e idealizaba la figura del ingeniero. Al perder la vista, tuve que dejar de dibujar y la música terminó llenando este espacio lúdico y de expresión. Sin embargo, la idea de la ingeniería la seguía teniendo igualmente.
Con la intención de hacer una carrera técnica, estuve hablando con un profesor de telecomunicaciones de Francia que vino a dar una charla sobre unos temas de tecnología para ciegos y él fue quien me dirigió hacia la Ingeniería Informática. Estamos hablando del año 1979 y la Facultad de Informática de Barcelona todavía era muy joven. A raíz de su consejo nos entrevistamos con el decano de la facultad de aquel momento para evaluar la viabilidad. Finalmente me aceptaron y en 1980 entré en la UPC.
De hecho, fuiste la primera persona ciega en licenciarse en informática en España. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Cómo se hace? Todos nos imaginamos una pantalla cuando hablamos de informática …
Este profesor francés que comentaba, me habló de una experiencia de un chico que estudiaba la rama de informática en la Facultad de Telecomunicaciones. A raíz de esta experiencia, me lo planteé. Me dijo que había posibilidades, ya que se estaban haciendo nuevos terminales y la accesibilidad en la informática se estaba abriendo y que, por tanto, podía ser un buen campo donde entrar.
En aquel momento en la facultad tampoco había pantallas. El ordenador en el que hacía las prácticas eran tarjetas perforadas. Pero en Francia estaban trabajando sobre un aparato especial que funcionaba como terminal con Braille para los usuarios ciegos. Mientras estaba en la Facultad, estos aparatos se comenzaron a desarrollar de forma más amplia y aparecieron los primeros displays de Braille para PC. Entonces nos planteamos la posibilidad o bien de adquirir uno, o bien de desarrollarlo en el departamento de electrónica. Y se optó por desarrollarlo. Este proyecto comenzó cuando yo estaba haciendo tercero de carrera, pero se alargó mucho y se acabó cuando yo ya había finalizado la carrera.
«Hay aspectos de la música que son matemáticos y estructurales. Hay una parte de organización, de patrón, de estructura. Pero evidentemente la música no es sólo eso.»
A priori, la informática y la música no tienen mucha relación … ¿O sí?
Hay aspectos de la música que son matemáticos y estructurales. Hay una parte de organización, de patrón, de estructura. Pero evidentemente la música no es sólo eso. Hay una parte muy importante de expresión y de emociones que no encuentras en la informática. ¡Aunque un programador puede sentir mucha emoción cuando un programa funciona o mucha decepción cuando no funciona!
Cuando estudiaba relacionaba la programación con un juego de ajedrez en el que juegas con estrategia, pero también hay la emoción de la partida. La música puede ser más o menos complicada y tener más o menos relación con una partida de ajedrez, pero siempre hay una parte de expresión personal esencial, que evidentemente en la informática no encuentras.
De hecho, existe la música computacional pero se aleja mucho de lo que tú haces que es jazz e improvisación.
Cuando estudiaba me interesé por la música computacional, pero nunca me emocionó mucho. Desde un punto de vista intelectual era interesante, pero musicalmente nunca me emocionó. Preferí separar el mundo de la informática y el de la música.
«Trabajé seis años como informático y, de hecho, cuando empecé los estudios de informática, no me planteaba dedicarme a la música profesionalmente.»
Durante un tiempo ejerciste de informático. ¿Fue fácil tomar la decisión de dejarlo para dedicarte exclusivamente a la música?
Trabajé seis años como informático y, de hecho, cuando empecé los estudios de informática, no me planteaba dedicarme a la música profesionalmente. El planteamiento en casa de mis padres era que la música estaba muy bien como afición, pero como profesión, tenía que buscar algo más serio.
Cuando terminé la carrera trabajé en una empresa de síntesis de voz y luego en la ONCE como informático en diferentes departamentos, como el centro de recursos educativos, o al de desarrollo de tecnología. Luego me cogí una excedencia de un año y ya no volví nunca más.
Tienes una discográfica, Swit Records. ¿Es fácil tener una discográfica ante la digitalización, en un momento en que poca gente compra CDs?
Estamos en una situación en que los discográficas están en pleno proceso de reconversión; de la venta física del soporte CD, a la venta digital. Sin embargo, esta reconversión no es fácil ya que antes de empezar a tener ingresos por copia digital, primero ha habido la copia digital pirata.
Años atrás, cuando salió Napster, todas las discográficas consiguieron que se cerrara porque era un modelo que amenazaba totalmente su negocio. Como la copia pirata siguió, el modelo de Napster (que era lo que actualmente serían Spotify, Youtube o Apple Music, entre otros), se ha visto como un mal menor. Si no hubiera habido la posibilidad de una copia digital indiscriminada (pirata), los términos de estas plataformas no se hubieran aceptado.
En estos modelos, hay un cierto retorno, pero este es muy bajo. Esto lleva a un cambio en el modelo de negocio. Hace poco hablaba con una persona de Universal que me comentaba que su departamento de merchandising es tan grande como el de música. Cuando esto ocurre en una discográfica, algo quiere decir.
La pandemia actual está teniendo un gran impacto en el mundo de la cultura. ¿Cuál es la situación de la música en vivo? ¿Como vive el sector de la música esta situación?
Últimamente las ventas de discos estaban muy relacionadas con el directo, tenían mucho que ver con lo que estabas promoviendo en los conciertos. Durante este último año en el que ha habido muy pocos directos, la venta de CDs también se ha desplomado. Esto ha hecho que se acelere mucho la reconversión de las discográficas.
Cuando apareció la pandemia en marzo, yo tenía tres meses muy intensos y vi cómo se me cancelaban 70 conciertos. Con la llegada del verano parecía que hasta cierto punto se recuperaba, y a finales de julio volvieron a programar algunos festivales. Sin embargo, con las diversas olas, no se ha terminado de recuperar. Estamos con una incertidumbre total, pero también con esperanza de cara al verano. Esperamos que, con el buen tiempo, entre las vacunas y la confianza en el aire libre donde el riesgo es mucho más bajo, se pueda retomar la actividad musical.
«A las personas ciegas la informática nos ha dado un acceso a la información muy grande, nos ha abierto una puerta enorme. Sin embargo, a menudo nos cierra puertas que nos había abierto anteriormente.»
La tecnología en el caso de personas con discapacidad es importante. ¿Te ha abierto muchas puertas?
A las personas ciegas la informática nos ha dado un acceso a la información muy grande, nos ha abierto una puerta enorme. Sin embargo, a menudo nos cierra puertas que nos había abierto anteriormente.
Hacia finales de los 80, el PC se estandarizó y se hicieron muchos aparatos que a través de voz sintética o de Braille, accedían directamente a la memoria y permitían un acceso total a la información de la pantalla. Pero esto, en los años 90 con la aparición de Windows cambió y fue un jarro de agua fría muy grande. Con Windows toda la comunicación se hacía a través de un entorno gráfico que impedía que todos estos aparatos para ciegos accedieran a la memoria de la pantalla. En los 90 hubo un apagón de las pantallas para ciegos que no se recuperó hasta el 2000. Mientras todo el mundo trabajaba con Windows yo seguí trabajando con MS-DOS.
Aunque esto se ha resuelto, sigue habiendo el fantasma, el miedo de que vuelva a pasar. A finales de los 80 pensábamos que, a partir de ese momento, la informática y todos sus avances nos incluirían pero no ha sido así.
¿Falta más conciencia en cuanto a la accesibilidad?
Actualmente hay más conciencia en el tema de la accesibilidad, pero aún así, no está integrada. Por ejemplo, Apple fue la primera compañía que integró a su sistema los navegadores de voz para Braille, y fue una apuesta por la accesibilidad muy importante que creaba tendencia. Pero no todas las compañías lo han seguido de manera tan integrada como hicieron ellos, ya que el software de accesibilidad estaba integrado en el propio sistema. El mismo Apple, últimamente está invirtiendo menos en accesibilidad y las nuevas versiones no son tan buenas como las antiguas.
«Aunque se ha mejorado, falta tomar conciencia. Las empresas siempre piensan en las personas con discapacidades como una minoría.»
Por lo tanto, siempre estás con el miedo que tengas que dejar de hacer cosas que antes podías hacer por una falta de sensibilidad hacia la inclusión.
¡Claro! Siempre hay cosas nuevas que antes no podías hacer y que gracias a la tecnología ahora puedes hacer, pero también pasa al revés y eso cuesta mucho de digerir y no acabas de encontrarle explicación. Muchas veces es por una nueva versión.
Aunque se ha mejorado, falta tomar conciencia. Las empresas siempre piensan en las personas con discapacidades como una minoría y en términos económicos lo somos. Ahora bien, en términos poblacionales no somos tan pocos. Más allá de las personas totalmente invidentes, está la gente mayor con una vista deteriorada. Las próximas generaciones ya habrán conocido el ordenador desde jóvenes y, por tanto, necesitarán la ayuda de la accesibilidad. Si lo miras así, todos somos potenciales usuarios de las ayudas para la accesibilidad.
¿Qué te gustaría poder hacer y que la tecnología aún no te ha permitido?
¡Conducir, sin lugar a dudas!

