Ignasi Terraza, pianista de jazz

Ignasi Terraza, pianista de jazz

Entrevista exclusiva para la Festibity

Ignasi Terraza es FIBer y pianista de jazz catalán. Estudió Ingeniería Informática en la Universitat Politècnica de Catalunya y fue la primera persona ciega a obtener esta titulación.

Con dieciocho años empezó a actuar en clubes de Barcelona en solitario o junto con otros músicos. Terraza pasó varios años dividiendo su tiempo entre su profesión de ingeniero y la música hasta que en 1991 decidió dedicarse íntegramente al jazz. Además es profesor de jazz en la Escuela Superior de Música en Cataluña.

¿Perdiste la vista a los nueve años, habías hecho música antes de esta situación? ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación?

Perdí la vista a los 9 años y la primera aproximación a la música fue desde los 12. Aunque empecé la aproximación a la música después de perder la vista, es una afición que siempre me ha ido creciente y ha ido ocupante más tiempo en la vida hasta decidirme a dedicarme profesionalmente desde los 30 años.

Eres licenciado en Ingeniería Informática, ¿qué motivación tenías en aquel momento para estudiar esta carrera?

Antes de perder la vista, siempre había pensado en dedicarme, pero cuando la perdí, fue durante mi educación en la escuela de la ONCE donde coincidimos una serie de personas inquietas que tenían ganas de descubrir nuevas salidas profesionales.

Me gustaba mucho la técnica, la mecánica, los coches, etc. Por eso cuando tuve 18 años fui a una charla de un ingeniero de telecomunicaciones que hablaba sobre posibles salidas de la tecnología, concretamente hablando, de las adaptaciones de las entradas telefónicas. Y fue él quién habló de la posibilidad que dentro de las ingenierías, la facultad de informática era la que se adaptaba más a mi situación. Fue con él, que contactamos con la FIB y vimos la posibilidad que pudiera entrar el año siguiente.

Era una facultad joven, una facultad con gente abierta y que aunque no hubieran tenido una experiencia previa estaban abiertos a nuevos retos y nuevas situaciones, en este sentido me acogieron muy bien y desde el primer momento hubo una actitud muy receptiva.

«La FIB estaba abierta a nuevos retos y situaciones, en este sentido me acogieron muy bien y desde el primer momento hubo una actitud muy receptiva.»

¿Qué te supuso ser el primer invidente a conseguir licenciarte? Cómo has utilizado todos los conocimientos adquiridos en tu carrera laboral?

El hecho de ser el primer licenciado quiere decir que faltaban referentes y como era una facultad joven había que buscar nuevas formas de hacer. También en aquel momento había una situación que era la tecnológica, se estaban desarrollando terminales por ciegos, pero todavía no había terminales al mercado, sino que estaban en desarrollo. Esto hizo desde el principio que yo hiciera los trabajos en grupo. También había una situación que en este sentido ayudaba, que es el hecho que había muy pocas máquinas. Cuando fui a la facultad, el ordenador personal todavía no existía, no había PC en la facultad, solo había PDP.

Los conocimientos adquiridos los he utilizado sobre todo para utilizar la tecnología como herramienta. Para los ciegos, las tecnologías de la información son una tecnología muy importante, puesto que una de nuestras principales limitaciones es el acceso a la información. En todos estos años de aparición de la informática personal nos ha posibilitado abrir diferentes campos, como red y el internet también, tanto en la vida diaria como la vida profesional. Aunque ya no me dedico profesionalmente a la informática sí que lo he ido usando como usuario muy activo. Hago uso de muchos software diferentes y adaptaciones tanto por la música como para la vida diaria.

«Ser el primer licenciado invidente quería decir que faltaban referentes.»

Sin duda, la ceguera presenta desafíos únicos en la vida cotidiana. ¿Cómo has superado los relacionados con la interpretación vive y la comunicación con otros músicos durante las actuaciones?

Para un músico ciego, la principal limitación con la música es el acceso a la información, el acceso a las partituras, la música escrita. Esta limitación con la tecnología continúa siendo un hándicap, el hecho de no poder leer mientras tocamos. A través de las partituras en braille se puede acceder a la música escrita, pero tenemos que leerla, memorizarla, y tocarla después.

El jazz, donde una parte muy importante de la música es improvisada, me ha permitido minimizar un poco esta limitación. Con la música de jazz, acostumbro a aproximarme a través de grabaciones y, en este sentido, la tecnología, hoy en día, también es una ayuda para la posibilidad de repetir fácilmente fragmentos o cambiar la velocidad de un fragmento para poder transcribirla correctamente.

«La principal limitación con la música, siendo ciego, es el acceso a la información.»

Has tenido una carrera muy exitosa y has dejado una impronta importante en el mundo del jazz. ¿Qué consejo darías a los músicos jóvenes, especialmente a aquellos que enfrentan desafíos similares a los tuyos?

El principal consejo es que esta carrera, la carrera musical, no es una carrera de velocidad, sino que es una carrera de fondo. Puedes tener éxitos puntuales o fracasos puntuales, pero el importante es hacer camino y en el jefe de tiempo continuar mejorando, seguir en activo y proponiendo nuevas cosas y mantenerte creativo y haciendo cosas nuevas.

«La carrera musical, no es una carrera de velocidad, sino que es una carrera de fondo.»

El pasado 21 de junio se llevó a cabo la 20.ª edición de la Festibity, en la que participaste exitosamente. ¿Qué te supuso participar y tocar ante compañeros del sector?

Me hizo mucha ilusión reencontrarme tanto con antiguos profesores como con antiguos compañeros, y fue una oportunidad para renovar antiguas relaciones de amistad con amigos de facultad, hablar un poco de la situación actual de las tecnologías y hacer una puesta al día de como encuentra el sector en la actualidad.

En una de tus actuaciones a lo largo de la Festibity se hace un llamamiento al cambio. A veces el miedo al cambio nos puede impedir tomar decisiones o buscar nuevas oportunidades. ¿Qué ha sido tu enfoque para superarla y continuar avanzando a tu carrera musical?

Hablar de cambio y tecnología es una redundancia porque es un mundo que cambia continuamente. Muchas veces con la tecnología tengo la sensación que estamos cambiando para quedarnos igual, cambiamos versiones de un software para hacer el mismo que hacíamos.

Además de esto, son tiempo en los que todo se está acelerando mucho y los cambios sociales pasan muy rápidamente. *Durante el acto había el enfoque de género. Es uno de los cambios que la profesión necesita para poder equilibrarse. La tecnología tiene que estar pensada por todos y en este sentido el equilibrio de género también será muy importante. A pesar de que ha habido avances, todavía estamos lejos.

«Hablar de cambio y tecnología es una redundancia porque es un mundo que cambia continuamente. Son tiempos en los que todo se está acelerando mucho.»

¿Cómo te has adaptado a los adelantos tecnológicos a la música y como han influido en tu proceso creativo?

Durante estos años he estado también en la busca de nuevas tecnologías y programas especialmente para transcripción de música con ordenador. Esto me ha permitido escribir partituras por otros músicos y comunicarme con ellos. También utilizo programas de ayuda a la transcripción que permiten escuchar de forma selectiva y que facilitan mientras estás trabajando de oído un tema. Básicamente, estas son las tecnologías que he usado siempre, enfocadas hacia la música acústica. He hecho alguna prueba con tecnologías de MIDI y con tecnologías de síntesis y música electrónica, pero es un campo que nunca me ha sacado especialmente. Me gusta más la música acústica.