Josep Rull i Andreu. Presidente del Parlamento de Cataluña. Licenciado en Derecho por la UAB, cuenta con una extensa trayectoria política e institucional, como diputado y consejero de Territorio y Sostenibilidad. Su trayectoria también ha estado vinculada a los ámbitos de la sostenibilidad, la energía y la transición ecológica.
SEMÁFORO DIGITAL (Respuesta máxima: 3 palabras)
- Una prioridad digital de país. Gobernanza ética de la IA.
- Inteligencia artificial: ¿oportunidad o reto? Un reto gigante.
- El principal activo digital de Cataluña. Una base muy sólida.
- El talento TIC catalán es… Fruto de un buen ecosistema.
- La FIB y la UPC en tres palabras. Talento, excelencia, futuro.
- Festibity es… Una gran comunidad.
- Barcelona como hub digital es… Un polo de referencia.
- Un valor imprescindible en política. Ideales nobles.
ENTREVISTA · TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y PAÍS
1. ¿Qué papel ocupa la transformación digital en su visión de país?
La transformación digital es uno de los grandes vectores de progreso de nuestro país. Cataluña tiene muy claro que la ciencia, la tecnología y la digitalización son esenciales para mantener e impulsar nuestra competitividad y, en última instancia, para generar prosperidad.
Ahora bien, la tecnología no se puede disociar de su impacto social. No es neutra: debe estar al servicio de las personas y del progreso de la humanidad. Por eso, cuando hablamos de transformación digital, no hablamos solo de innovación o de economía, sino también de derechos, de oportunidades, de cohesión social y de calidad democrática.
2. ¿Qué retos plantea la aceleración tecnológica en Cataluña?
El principal reto es ser capaces de aprovechar todo el potencial de la tecnología sin perder de vista sus riesgos e impactos.
La inteligencia artificial es probablemente el mejor ejemplo. Tiene un potencial extraordinario para aumentar la productividad, mejorar servicios públicos o procesar datos que pueden contribuir, por ejemplo, a avanzar en la detección de enfermedades. Pero también puede afectar a nuestro sistema de derechos y libertades.
Sabemos que los algoritmos pueden reproducir sesgos sociales y estereotipos y generar nuevas formas de discriminación y desigualdad. Por tanto, el reto es tecnológico, pero también es económico, social, ético y geopolítico.
3. Cataluña tiene talento, universidades, investigación, empresas y un ecosistema tecnológico potente. ¿Qué nos falta para dar un salto adelante como país digital?
Tenemos una base muy sólida. Cataluña ha sido capaz de generar talento, conocimiento y un ecosistema tecnológico de alto valor añadido gracias, en buena parte, a la colaboración entre las instituciones públicas, las universidades y el sector privado.
Ahora debemos dar un paso más: conseguir que este conocimiento se transforme aún más en innovación, en nuevos productos y servicios, en prosperidad.
Y esto requiere seguir invirtiendo en talento e investigación, reforzar la transferencia de conocimiento y facilitar que las ideas que nacen en las universidades y en los centros de investigación lleguen a la industria, al mercado y al conjunto de la sociedad.
4. IA, datos, ciberseguridad, infraestructuras… ¿Dónde se juega más Cataluña los próximos años?
La inteligencia artificial transformará profundamente la economía y muchos ámbitos de nuestra vida. Los datos son esenciales para desarrollarla; las infraestructuras son necesarias para que esta transformación sea posible, y la ciberseguridad es imprescindible para garantizar la confianza.
Pero, por encima de todo, nos jugamos la capacidad de gobernar esta transformación de acuerdo con nuestros valores. La nueva era de la conectividad exige innovación, pero también responsabilidad, principios sólidos y una gobernanza ética.
5. ¿Cómo puede la IA transformar la política y la relación con la ciudadanía?
La IA puede ayudar a las instituciones a analizar una cantidad de datos que sería imposible procesar con los mecanismos tradicionales y, por tanto, puede contribuir a tomar decisiones más informadas, a partir de la evidencia científica, y a prestar servicios públicos más eficientes.
Pero en el ámbito público debemos ser especialmente exigentes. Cuando una decisión afecta a derechos o libertades, hay que garantizar transparencia, supervisión humana y responsabilidad.
La tecnología puede ayudar a transformar la relación entre las instituciones y la ciudadanía, pero no puede sustituir la responsabilidad política.
6. Después de conocer la FIB y el inLab FIB, ¿qué papel deben tener las universidades tecnológicas en la transformación del país?
Las universidades tecnológicas tienen un papel central porque son uno de los principales espacios donde se forman los profesionales que necesitamos y donde se genera conocimiento.
Ahora bien, esta formación tecnológica no debería estar nunca desconectada de las humanidades, la filosofía y las ciencias sociales.
7. ¿Cómo hacemos de Barcelona un motor digital que conecte talento y territorio?
Barcelona y su área metropolitana ya son un polo tecnológico y de innovación de referencia, pero el reto es que esta capacidad tenga impacto en todo el país.
Debemos conectar el talento que tenemos en Barcelona con las universidades, centros de investigación, empresas y administraciones del conjunto de Cataluña. La transformación digital, precisamente, nos ofrece herramientas para superar muchas barreras territoriales.
Debemos construir un ecosistema conectado, en el que el talento y las oportunidades lleguen al conjunto de la nación.
8. ¿Cómo podemos reducir la distancia entre tecnología, leyes e instituciones?
Debemos conseguir que las instituciones sean capaces de entender y anticipar los cambios tecnológicos. La velocidad de la innovación es muy superior a la de los procesos legislativos tradicionales y esto nos obliga a mejorar nuestra capacidad de análisis y de anticipación.
El Parlament de Catalunya, por ejemplo, forma parte de EPTA, la red de parlamentos e instituciones que disponen de Consejos Asesores de Ciencia y Tecnología. Este conocimiento es muy importante para que los legisladores puedan tomar decisiones informadas.
9. ¿Puede Europa convertir la regulación tecnológica en una ventaja competitiva?
La regulación europea de la inteligencia artificial es un primer paso importante. Si aceptamos regulaciones estrictas en otros ámbitos como la seguridad aérea y aeronáutica o la seguridad alimentaria, es coherente que también exijamos garantías en una tecnología con un impacto tan profundo como la IA.
La regulación no debe ser vista necesariamente como un obstáculo a la innovación. Puede contribuir a generar confianza y a establecer unas reglas de juego comunes.
El reto de Europa es encontrar el equilibrio entre proteger los derechos y libertades, dar seguridad jurídica y, al mismo tiempo, no perder capacidad de innovación y competitividad respecto de Estados Unidos y China.
10. ¿Qué papel tiene el Parlament en los grandes consensos digitales de país?
El Parlament tiene la responsabilidad de abordar estos cambios desde una perspectiva de país y con una mirada a largo plazo. Es necesario incorporar el conocimiento científico y tecnológico al debate legislativo y garantizar que las decisiones se tomen con la mejor información disponible.
11. ¿Cómo le gustaría que la tecnología hubiera transformado la Cataluña de 2035?
Me gustaría una Cataluña más próspera, con más oportunidades y bienestar para todos, en la que la tecnología hubiera contribuido a mejorar la vida de las personas.
Una Cataluña con un ecosistema de innovación potente, capaz de retener y atraer talento, de convertir conocimiento en actividad económica y de dar respuesta a los grandes desafíos sociales y ambientales.
Pero, sobre todo, me gustaría que en 2035 pudiéramos decir que hemos hecho una transformación digital sin dejar a nadie atrás. Que hemos utilizado la tecnología para ampliar derechos y oportunidades, no para generar nuevas desigualdades.

