Laura Caballero, directora de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña

Laura Caballero, directora de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña

Entrevista exclusiva para la Festibity

Laura Caballero, directora de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña. Ingeniera de telecomunicaciones por la UPC y alumni de la ETSETB, ha desarrollado a lo largo de su trayectoria profesional un amplio recorrido en el ámbito de la seguridad de la información, ejerciendo responsabilidades en empresas de referencia tanto nacionales como internacionales, como Mediacloud y Adevinta.

Ha liderado iniciativas en áreas como la protección de datos, la gobernanza de las tecnologías de la información y la implementación de estrategias de seguridad basadas en principios de escalabilidad, mejora continua y orientación al riesgo. También ha sido responsable de la gestión de operaciones de seguridad, incidentes, acciones de concienciación, así como de la integración de la seguridad en el diseño y desarrollo de productos tecnológicos.

Después de una trayectoria consolidada en el sector privado, ¿qué te motivó a asumir la dirección de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña?
Desde hace años tenía la sensación de que en el ámbito tecnológico me faltaba algo, era como si personalmente no aportara lo suficiente a nuestra sociedad. Pero estos pensamientos cambiaron justo hace un año cuando entré a trabajar como directora en la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña, ya que este trabajo me ha brindado la oportunidad de generar un impacto positivo ofreciendo un servicio público de ciberseguridad para entidades relevantes y críticas para la resiliencia de nuestro país.

¿Cómo ha evolucionado tu visión de la ciberseguridad desde que trabajas en el ámbito público?
Mi visión sobre la ciberseguridad no ha cambiado radicalmente, pero sí la he adaptado al contexto actual. Como Agencia, prestamos servicios a entidades diversas, cada una con necesidades y actividades muy particulares. Por ello, la personalización del análisis de la amenaza según estos ámbitos tan diferentes es clave para garantizar una protección efectiva. Además, estas amenazas ya no se limitan al mundo tradicionalmente IT, en el que había profundizado en otros momentos de mi vida laboral, sino que también se extienden a entornos OT e IoMT, entre otros.

Creo que ahora tengo una visión mucho más amplia sobre a quién debemos proteger. Además, como referente de la ciberseguridad en Cataluña, es esencial que la ciudadanía perciba que también trabajamos para mejorar su protección personal. Por este motivo, estamos dedicando muchos esfuerzos en esta línea.

¿Cuál es, a tu entender, la misión principal de la Agencia dentro del ecosistema digital catalán?
Nuestra misión como Agencia es dinamizar el mercado. Esto implica, por un lado, generar más oportunidades de negocio para el ecosistema catalán a través de nuestra propia contratación y, por otro, apoyarlos y promocionarlos para que amplíen su mercado nacional e internacional. Lo hacemos mediante iniciativas como la Digital Catalonia Alliance o la organización del Barcelona Cybersecurity Congress, evento que representa una oportunidad única para consolidar alianzas estratégicas.

¿Cuáles son los grandes retos de ciberseguridad que afronta actualmente Cataluña como país digital avanzado?
En 2026, la inteligencia artificial continuará impulsando la digitalización y transformará profundamente el campo de la ciberseguridad. La popularización de las denominadas IA agénticas —sistemas capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas de manera autónoma— hará que la protección ya no se centre solo en personas y dispositivos, sino también en identidades no humanas, como los agentes de IA o los modelos de lenguaje avanzados. Estos sistemas estarán expuestos a nuevos riesgos, como manipulaciones a través de órdenes maliciosas (prompt injection) o intentos de acceder a información sensible.

Al mismo tiempo, los ciberdelincuentes también utilizarán IA para mejorar su capacidad de ataque. Podrán automatizar la detección de vulnerabilidades, crear fraudes más convincentes y aprovechar la gran cantidad de datos personales filtrados en los últimos años. Esto hará que estafas como el Business Email Compromise (BEC) o los engaños basados en hipertrucajes (deepfakes) sean cada vez más sofisticados y difíciles de detectar.

Como respuesta a esta escalada, la industria de la ciberseguridad apostará por IA defensiva, diseñada para analizar comportamientos en tiempo real, operar a gran escala e identificar contenido sintético. Estas herramientas ayudarán a detectar manipulaciones digitales y a reforzar la protección frente a amenazas emergentes, impulsando tecnologías antimanipulación que serán clave para mantener la confianza en el entorno digital.

¿Cómo contribuye la Agencia a reforzar la confianza digital de la ciudadanía, las empresas y las administraciones públicas?
Desde el mes de junio del año pasado, el Gobierno de Cataluña, a través de la Agencia de Ciberseguridad, está realizando una inversión récord de 18,6 millones de euros para mejorar la ciberseguridad del país. La medida forma parte de la iniciativa RETECH, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y está financiada a través de los Fondos Next Generation de la Unión Europea.

Las principales prioridades de esta inversión son: mejorar y ampliar la protección de servicios digitales públicos, especialmente los críticos; impulsar una transformación digital segura de las instituciones públicas en el territorio, clave para la cohesión social; acompañar al tejido empresarial catalán de las TIC para que se adecúe a la necesidad de protección del país; fomentar la concienciación y capacitación de la ciudadanía y de los profesionales del sector; contribuir a hacer competitivo el sector apostando por el talento e incentivar la innovación para afrontar retos emergentes, como la computación cuántica.

¿Qué papel juega la colaboración con el tejido empresarial y el sector TIC catalán en la estrategia de la Agencia?
Vivimos en un mundo en el que la ciberseguridad se ha convertido en una pieza clave para proteger nuestro modelo socioeconómico, la integridad de las democracias y los derechos de las personas. Cada vez dependemos más de la tecnología, y esto hace imprescindible que todos —desde empresas hasta ciudadanos— seamos conscientes de los riesgos digitales y nos preparemos para afrontarlos con garantías.

Una sociedad bien informada y bien protegida es mucho menos vulnerable a estafas, ciberataques y pérdidas de datos. La formación y la sensibilización son, por tanto, herramientas tan importantes como cualquier sistema tecnológico.

Además, las empresas que adoptan buenas prácticas de ciberseguridad no solo protegen sus propios activos, sino que contribuyen a reforzar la seguridad de toda la cadena de suministro. Esto genera un ecosistema digital más fiable y resiliente, del que se benefician clientes, proveedores y, en última instancia, la sociedad en su conjunto.

Por todo ello, es esencial que la cultura de la ciberseguridad llegue a todos los rincones de la sociedad. Si no lo hacemos, nos exponemos a riesgos que afectan tanto al ámbito empresarial como al personal. La seguridad digital ya no es solo una cuestión técnica: es un elemento fundamental para garantizar el bienestar, la confianza y el progreso en un mundo cada vez más conectado.

En un contexto global de amenazas crecientes, ¿cómo se posiciona Cataluña a escala internacional en materia de ciberseguridad?
Cataluña se encuentra en una posición destacada en el ámbito de la ciberseguridad a nivel europeo. Nuestro sector factura más de 1.400 millones de euros anuales y cuenta con más de 550 empresas dedicadas, con un fuerte componente internacional. Esta consolidación como polo estratégico demuestra el liderazgo de Cataluña en este ámbito tecnológico.

En cuanto al Estado español, me gustaría explicaros que fuimos pioneros en el Estado en iniciar un proyecto como la Agencia y actualmente somos una decena de organizaciones autonómicas que nos dedicamos a la ciberseguridad y nos coordinamos con las organizaciones estatales como el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y el Centro Criptológico Nacional (CCN).

¿Qué alianzas o proyectos internacionales impulsa la Agencia para compartir conocimiento y cooperar en la lucha contra el cibercrimen?
A nivel internacional, la Agencia coopera regularmente con todos los actores posibles. Colaboramos con organismos europeos como ECSO, ENISA, Europol e Interpol. También participamos en redes de coordinación internacional para compartir información sobre amenazas y buenas prácticas. El cibercrimen no tiene fronteras y la colaboración es clave para reforzar la seguridad colectiva.

El sector TIC catalán es un vivero de talento. ¿Cómo puede Cataluña retener y potenciar profesionales en ciberseguridad?
En el informe del sector que desde la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña elaboramos con ACCIÓ destacamos que el sector de la ciberseguridad da trabajo a más de 10.000 profesionales, pero tenemos un reto por delante, que es la falta de talento. Con una brecha del 12,8 %, en Cataluña se calcula que hay unos 13.500 puestos de trabajo que no se pueden cubrir por falta de profesionales.

Desde la Agencia estamos diseñando diversas iniciativas, como por ejemplo la CiberAcademia, para ayudar a crear este talento que nos falta e incluso propiciar que profesionales de otras disciplinas descubran la ciberseguridad y quieran dedicarse a ella.