Reiniciar la simulación por Josep Maria Ganyet

Reiniciar la simulación por Josep Maria Ganyet

Por Josep Maria Ganyet 

¿Vivimos en una simulación? ¿Somos una tira de código dentro de un superordenador? ¿Son Zeus, Yaveh, Odin, Tonacatecuhtli y Brahma los alias del Gran Programador?

Ésta, en sus diversas formulaciones, es una de las grandes preguntas de la humanidad. Nos la hemos hecho todos en alguna ocasión, desde los filósofos más reputados, hasta la criatura más inocente cuando pregunta aquello de si nuestro universo no es más que una basura en el ojo de un gigante.

El más firme proponente actual de esta tesis es el filósofo sueco Nick Bostrom, fundador del Instituto del Futuro de la Humanidad de Oxford, divulgador y autor de numerosos libros sobre ética, tecnología, filosofía e inteligencia artificial. Bostrom es conocido por Superintel·ligència: caminos, peligros, estrategias, y por su hipótesis de la simulación.

De forma simplificada podemos presentar la hipótesis de manera tripartita de la siguiente manera:

  1. Las probabilidades de que nuestra especie se extinga antes de llegar a un estadio post-humano son muy altas.
  2. Es altamente improbable que una civilización post-humana esté interesada en hacer simulaciones de su historia.
  3. Es altamente probable que vivamos en una simulación.

Según Bostrom, al menos alguna de estas tres proposiciones es cierta.

Si 1) es cierta, fin del debate y tal día hará un año. Si 1) es falsa y 2) es cierta, fin del debate; nuestros descendientes post-humanos dedicarán el tiempo a tareas más gratificantes que hacer videojuegos de sus antepasados. Pero supongamos que 1) no es cierta, esto es, una cantidad no despreciable de civilizaciones en un estadio tecnológico similar a nuestro alcanzan la madurez tecnológica. Supongamos también que 2) no es cierta, que una cantidad no despreciable de civilizaciones que llegan a la madurez tecnológica están dispuestas a dedicar recursos computacionales a ejecutar simulaciones bastante complejas de su historia. Entonces esta civilización post-humana podrá crear millones, billones de simulaciones de su historia. La probabilidad de que la realidad que percibimos sea la de la realidad física original (la originaria de las simulaciones) es prácticamente cero.

Las simulaciones que se podrían hacer alcanzarían un grado de complejidad tal que permitiría a sus habitantes crear simulaciones, simulaciones dentro de simulaciones e incluso preguntarse si viven en una simulación. Las simulaciones responderían a la voluntad del Gran Programador que podría decidir qué simular, repetir simulaciones con diferentes condiciones, reiniciar la simulación al detectar errores (glitches) y hacer escenarios de «¿y si …?».

En una de estas simulaciones Hitler y Hirohito habrían ganado la Segunda Guerra Mundial y se habrían dividido el mundo, en otra los simios habrían conquistado los humanos a los que tendrían en jaulas en zoos y en otra, la que nos ha tocado a nosotros, Donald Trump habría llegado a presidente de EEUU mientras un virus habría causado cientos de miles de muertos en una pandemia global.